jueves, 11 de agosto de 2011

7 ¿Quién escribió el Plan? Parte 2




Las tropas del general portugués Diego de Sousa comienzan su marcha hacia Montevideo desde la fortaleza de Santa Teresa el día 3 de octubre de 1811 y llegan a Maldonado el 12 del mismo mes sin encontrar oposición de las fuerzas de Buenos Aires que se retiran a reforzar el sitio de Montevideo.[1]
Desde Maldonado envía un parte al Conde de Linhares en la que expresa conceptos luego tomados por Contucci para elaborar el Plan. Sousa había enviado a trescientos cuarenta hombres para atrapar al comandante Vargas pero éste pudo escapar. Dice en ese parte lo siguiente:

 Se malogró por la huida de Vargas, comandante de las partidas porteñas, hombre tan desnaturalizado, que en el arroyo Garzón llegó hasta hacer degollar a un español y apuñalear a otro, que había traído prisionero de Rocha, por habernos vendido algunas provisiones de boca.[2]

Contucci toma este incidente y lo expande a las intenciones de toda la Revolución y las pone en boca de Moreno en 2-9 lo siguiente:

…mandando inmediatamente a los pueblos del Uruguay y demás principales de la campaña, una fuerza de quinientos a seiscientos hombres con oficiales, sargentos, cabos y demás, para que sirviendo de apoyo se vayan organizando en los mismos pueblos algunos escuadrones de caballería y cuerpos de infantería, teniéndose presente el haberse atraído ya a nuestro partido honrándolos con los primeros cargos, a un Barde, negro, a un Baltasar Bargas, o a los hermanos y primos de Artigas, a un Benavídez, a un Vázquez, de San José, y a un Baltasar Ojeda, etc., sujetos que, por lo conocido de sus vicios, son capaces para todo, que es lo que conviene en las circunstancias, por los talentos y opiniones populares que han adquirido por sus hechos temerarios;

Sin comentarios.

Continúa el parte pidiéndole al ministro portugués que no haga ningún pacto con Elío en Montevideo y el Gobierno de Buenos Aires pues estaba al tanto de las tratativas de Sarratea en la corte de Río de Janeiro.
Por último, escribe el siguiente párrafo importante para este trabajo:

Presento a V. E. el parte N° 7° recibido en este instante del comandante del destacamento que dejé en Cerro Largo, el cual debería resultar más agradable a V. E. si en la lista de prisioneros no figurasen desertores portugueses que, engañados por las promesas de la “Proclama a los americanos brasileños”, de la cual remití a V. E. algunos ejemplares, fueron a alistarse con las tropas porteñas y es necesario castigarlos para que sirva de ejemplo.[3]

Esta confesión es prueba de la efectividad de la Falla y de los párrafos del Plan que hablan de promover la deserción de soldados brasileros e incorporarlos a las filas patriotas. Cosa que sucedió en la realidad, que Felipe Contucci conocía e introdujo en el Plan, pero que de ninguna forma Mariano Moreno podría saber pues ya había fallecido en su travesía hacia Inglaterra.
El 10 de octubre de 1811, Javier Elío, que había sido nombrado Virrey del Río de la Plata por el Consejo de Regencia, pero que ejercía su autoridad solamente en la ciudad amurallada de Montevideo, envía una carta al general Diego de Sousa pidiéndole que detenga la marcha de sus tropas pues había llegado José Julián Pérez desde Buenos Aires para establecer los términos de la mediación que había solicitado el Príncipe Regente de Brasil.
A esta mediación se refiere Contucci cuando escribe en el Plan en 4-3 lo siguiente:

[…], cuando la plaza no se hubiese rendido ya, y los portugueses nos apurasen, a que tratemos de un armisticio o composición; y últimamente el fin es que nuestros influjos, exposiciones y dinero proporcionen enredar al gobierno de Montevideo con el gabinete de Portugal, por medio de sus mismos alegatos, indisponiendo los ánimos de ambos con las tramas e intrigas, que éstas aquí no pueden figurarse, porque además que son susceptibles de variar con los acontecimientos que vayan sucediendo, sería excusado exponer algunas de ellas; pues el resultado es que a costa de proposiciones ventajosas y sacrificios del oro y la plata, no dudemos que guiadas las cosas por el embajador inglés, que es el resorte más esencial y principal que gobierna y dirige, por sus respetos, las operaciones del gabinete del Brasil, alcancemos cuanto queramos.

La opinión que tenían la princesa Carlota, su secretario Presas y Contucci acerca de los ingleses podemos verla en los dos párrafos que siguen:

[…] cuando están dando la ley desde sus fortalezas marítimas a todos los que encuentran en su tránsito, o en los puntos donde tienen enarbolado su pabellón, que de ordinario deja de ser amenazador para convertirse en fulminante.[4]

Además, en este párrafo del Plan, encontramos un concepto que denota el pensamiento de José Presas, que era el secretario de la Princesa Carlota. Escribe lo siguiente: 

Señora, yo hasta ahora siempre he procurado hacer su real voluntad; pero en este caso lo veo como imposible, porque V. A. R. ni yo tenemos medios ni facultades para contrarrestar las soberanas disposiciones del príncipe, ni menos el poder de la Inglaterra, al cual, como ve V. A. R., está sujeto a su mismo esposo; y los Portugueses todos, tanto en la península como en todos los dominios de ultramar, gimen bajo el yugo del despotismo inglés.[5]

Vemos en estos párrafos cómo esta opinión se vierte en el Plan.
El 7 de octubre de 1811 se celebra un armisticio entre el Virrey Elío y la Junta de Buenos Aires. Rondeau deja el sitio de Montevideo y Diego de Souza detiene la marcha de su ejército en la ciudad oriental de Maldonado.

En el archivo de Política Lusitana, se encuentran cartas provenientes de la Corte portuguesa en Río de Janeiro que expresan noticias de Montevideo y de la Banda Oriental. Estas noticias que llegaban a la Corte portuguesa tienen  alguna relación con el Plan.
En una carta de José Ferrira d´Abreu, delegado de Diego de Sousa en Buenos Aires, escribe a José Nunes, músico real de la Corte en Río de Janeiro, acerca de la situación en la Banda Oriental. Esta noticia circuló en la Corte:

Montevideo por ahora se encuentra sosegado […] Aquí estamos esperando que ellos se rebelen y nos maten a todos.  F. Artigas anda con 2.000 hombres matando y robando todo lo que encuentran por la otra banda; no quiere obedecer ni a este gobierno ni al de Montevideo. El citado Artigas dijo a su gente que a todos los portugueses que apresaran los mataran.[6]

Se refiere a Manuel Francisco Artigas, Hermano de José Gervasio. Esta carta me remite a algunos párrafos del Plan en 2-9:

[…] los hermanos y primos de Artigas, […] sujetos que, por lo conocido de sus vicios, son capaces para todo, que es lo que conviene en las circunstancias, por los talentos y opiniones populares que han adquirido por sus hechos temerarios;

En una carta del español Ramón de Galarraga, fechada en Buenos Aires el 15 de octubre de 1811 y en poder del archivo portugués, dice:

Todos los españoles en ésta nos vemos con muchos y muy grandes trabajos, porque los hijos de la Patria no nos pueden ver, y ha llegado al extremo de decirnos que nos han de degollar; pues nos han desterrado en 2 ocasiones, y nos han vuelto dejar motivado que veían que quedaba despoblada la ciudad; pero con todo han desterrado, y han matado una porción;[7]

En esta carta vemos que el tema del degüello circulaba entre los españoles europeos como una posible amenaza y no como una realidad. Que estas noticias llegaban a la corte de Río de Janeiro y que posiblemente fueron tomadas por Contucci para escribir todas las alusiones a degüello que pone en boca de Moreno. Escribe en el la Introducción del Plan:

[…] y así no debe escandalizar el sentido de mis voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa, aun cuando tengan semejanza con las costumbres de los antropófagos y caribes.

La corte de Río de Janeiro seguía recibiendo informes de la situación de la campaña de la Banda Oriental, de Montevideo y de Buenos Aires. El 9 de enero de 1812, llegaba correspondencia procedente del Río de la Plata en el bergantín Guadalupe. Había una carta fechada en Maldonado el 20 de noviembre de 1811 en el que el autor consignaba que las tropas portuguesas se encontraban detenidas en esa ciudad desde hacía dos meses y que Elío se había retirado a España luego de acordar un cese del fuego con los sitiadores.[8]

El 1 de diciembre de 1811 una carta de Francisco Bernardes da Silva expresa el mal estado de las tropas portuguesas:

En el campamento la tropa ha pasado por privaciones, falta de sueldos, muchos han muerto y la mayor parte ha desertado.[9]

Esto tiene correlación con lo escrito en 4-3 del Plan:

[…] que tratemos de un armisticio o composición; y últimamente el fin es que nuestros influjos, exposiciones y dinero proporcionen enredar al gobierno de Montevideo con el gabinete de Portugal, por medio de sus mismos alegatos, indisponiendo los ánimos de ambos con las tramas e intrigas, que éstas aquí no pueden figurarse, porque además que son susceptibles de variar con los acontecimientos que vayan sucediendo, sería excusado exponer algunas de ellas; pues el resultado es que a costa de proposiciones ventajosas y sacrificios del oro y la plata, no dudemos que guiadas las cosas por el embajador inglés, que es el resorte más esencial y principal que gobierna y dirige, por sus respetos, las operaciones del gabinete del Brasil, alcancemos cuanto queramos.
Vemos la mención del armisticio y ahora las deserciones.

Artigas seguía hostigando a los portugueses en la campaña de la Banda Oriental a pesar de la tregua. El virrey Elío había sido reemplazado por Gaspar de Vigodet como gobernador. El embajador español en Río de Janeiro, Marqués de Casa Irujo protestó ante el Conde de las Galveas, que era ministro de guerra, instando a los ejércitos portugueses a defender Montevideo. Galveas, el 8 de febrero, solicitó al embajador inglés, Lord Strangford, autorización para auxiliar a Montevideo.[10]  En una carta de Lord Castlereagh, Ministro de Relaciones Exteriores Británico, fechada el 14 de abril de 1812, entiende que no es conveniente que el Príncipe Regente de Portugal oficie de mediador entre Montevideo y Buenos Aires.[11] Mientras tanto siguen los enfrentamientos entre porteños y orientales con las tropas portuguesas. El Gobierno Británico envió a Juan Rademaker como mediador al Río de la Plata a negociar un armisticio entre este gobierno y el de Montevideo. El 10 de junio de 1812, el enviado británico remite un informe a Lord Strangford dando cuenta de su misión. Se llegó a un armisticio en el que se acordaba que las tropas portuguesas se retirarían a sus fronteras. Pero en esa nota se encuentra una consideración importante del mediador acerca de los propósitos del Gobierno de Buenos Aires. Trascribe las impresiones acerca de lo vivido en una representación teatral de la obra Alcira en un teatro de la Capital:

Este pueblo se ha propuesto establecer una república democrática, y parece que quiere perder su vida y sus bienes, que desistir de esta empresa. Conviene que Su Alteza Real sea desengañado y que no suponga que aquello que aquí se ha hecho no es más que una efervescencia pasajera.[12]

En la Introducción del Plan aparece una frase parecida:

En cuya atención y consecuencia, la sensibilidad y una extremada energía son los elementos más grandes de la naturaleza y los más propios para realizar una grande obra, porque entonces los ánimos generosos se desenvuelven en medio de las más horrorosas tempestades, aumentando sus fuerzas a proporción de los peligros que los amenazan, y consiguientemente unos hombres de este corazón son capaces de las acciones más heroicas, y aun de conducir con su política las tramas más largas y formales, donde se cifre la vida de un hombre y el destino de un estado.

Vigodet envía a José Primo de Rivera como emisario ante la Corte de Río de Janeiro con el fin de que esta nación no evacúe las tropas portuguesas de la Banda Oriental del Río de la Plata. Es en este momento que aparece la idea de que Buenos Aires tiene como intención la invasión del sur de Brasil. En efecto, el enviado de Vigodet, en nota a Lord Strangford, el 13 de julio de 1812 escribe lo siguiente:

El que tal crea no conoce los espíritus revoltosos de los de Buenos Aires; no saben que burlándose de todas las garantías del mundo, y reforzando con armas y millares de hombres que sacarían de Montevideo y su provincia, llevarían su ambición al Brasil.[13]

Existe en el Plan un texto muy parecido en 4-5:

Últimamente, cuando hay poca esperanza de éxito de un negocio es máxima de los más grandes talentos arrojarse a una deliberación la más arriesgada; y en esta inteligencia debemos proponer a la Inglaterra que, para que mantenga su neutralidad y la corte del Brasil abandone la causa de Montevideo, la persuada con pretextos que se hacen a su autoridad y respetos, por algún gobierno de Montevideo

Y en otro párrafo del Plan, en 7-4:

En esta virtud, cuando las estrechas relaciones de una firme alianza con la Inglaterra nos proporcionen la satisfacción de nuestros deseos con aquel gabinete, nuestros ministros diplomáticos deben entablar los principios de enemistades e indisposiciones entre Portugal y la Inglaterra; y tomando los asuntos aquel aspecto que nos sea satisfactorio, debemos entrar a las proposiciones de los rompimientos con Portugal, con relación a conquistar la América del Brasil, o la parte de ella que más nos convenga,

Es decir que vemos que la idea de la invasión al Brasil parte de Montevideo cuando las tropas portuguesas se disponen a evacuar la Banda Oriental. En su desesperación, Vigodet insinúa que buenos Aires tiene en sus planes invadir Brasil.

El armisticio propuesto por Rademaker no es aceptado por Montevideo y se propone una nueva mediación.
El 22 de julio de 1812, El enviado de Montevideo ante la Corte de Río de Janeiro, José Primo de Rivera, escribe al Príncipe Regente una nota que revela la preocupación de Gaspar de Vigodet con respecto al armisticio y el retiro de las tropas portuguesas. Comienza diciendo que de retirarse las tropas portuguesas, se producirá la invasión de la campaña y la pérdida de Montevideo. Pide que se anule el armisticio.
Se encuentran en esta misiva, párrafos interesantes que remiten al Plan. Trascribiré algunos:

Aunque parece aventurado contar la historia de lo futuro, me atrevo a decir cuál será la suerte de América Meridional, si V. A. Real cae en el lazo de ratificar el convenio entablado; […] Mientras estuve comisionado en Buenos Aires tuve ocasión de conocer muy a fondo los dobleces de los corazones de los facciosos impregnados de máximas democráticas, y del maquiavelismo más refinado.
Explica que si se retiran las tropas de Portugal, quedarán liberadas fuerzas de Buenos Aires para atacar el Perú, que considera “manantial de riquezas”. De otra forma, los insurgentes no podrán contar con recursos para continuar la guerra. Es decir que revela que el interés del Gobierno de Buenos Aires estaba centrado el problema del Alto Perú y no tanto en la Banda Oriental. Continúa diciendo:
Entre tanto sin esperar la decisión de este suceso, el célebre bandolero Artigas, digno de este nombre por su execrable infidencia y barbarie, pasará a la Banda Oriental del Río de la Plata con su gavilla de dos mil y quinientos gauchos, que son despreciables para doscientos hombres de caballería regular;

Poco más adelante encara el tema de la invasión a Brasil:

Este será el momento, Señor, en que burlándose de todas las garantías del mundo, invadirán los estados de V. A. Real. Estos proyectos gigantescos los dan a conocer por sus mismas gacetas en donde improperan sacrílegamente a la augusta persona de V. A. Real.[14]

Vemos párrafos similares insertos en el Plan:

1. Sobre el armisticio en 4-3.

[…] cuando la plaza no se hubiese rendido ya, y los portugueses nos apurasen, a que tratemos de un armisticio o composición;

2. Sobre la campaña de la Banda Oriental en 2-11:

Ya alarmados los pueblos y unidas las fuerzas en masa, mandando de aquí los jefes y una mitad de oficiales, a lo menos, de los más instruidos, que se hallan agregados en los tercios de esta Capital, uniformándolos y pagándoles sus sueldos corrientes, se podrá comenzar a invadir y adelantar terreno hacia la plaza de Montevideo, para ir alarmando, y protegiendo el sistema de aquellos pueblos inmediatos que están bajo la garantía de aquélla, proveyéndoles al mismo tiempo de trenes, tiendas de campaña y demás necesario.

3. Las referencia a la invasión, subversión y conquista de Brasil ocupan numerosas páginas del Plan. Rescato una de ellas 8-14:

[…] la alianza de Inglaterra, la que condescendiendo a nuestros planes, convenga en la conquista de la provincia del Brasil, entonces nos podremos extender más, mediante a que, operando a un tiempo por diversos parajes, emprenderemos la de Santa Catalina, Bahía de todos los Santos y demás, y más principales e interesantes puertos.

Es evidente que muchas partes del Plan fueron inspiradas por estas ideas que llegaban desde Montevideo y de la campaña Oriental a la Corte de Río de Janeiro.
El gobierno inglés solicitó a través de su embajador, Lord Strangford que las tropas portuguesas evacúen la Banda Oriental.[15] Esto hizo concebir a Contucci que existía alguna forma de entendimiento entre la corte Británica y el Gobierno de Buenos Aires. En el Plan también se pueden apreciar estas ideas que el escriba coloca en las palabras de Moreno en 4-5:

Últimamente, cuando hay poca esperanza de éxito de un negocio es máxima de los más grandes talentos arrojarse a una deliberación la más arriesgada; y en esta inteligencia debemos proponer a la Inglaterra que, para que mantenga su neutralidad y la corte del Brasil abandone la causa de Montevideo,

El negociador Rademaker, sin un motivo aparente, abandonó Buenos Aires y con ello la negociación del armisticio. Se encaminó a Londres sin recalar en Río de Janeiro para informar a Lord Strangford.[16]



[1] Ibidem. Tomo II, p. 354.
[2] Idem, Ibidem.
[3] Ibidem, Tomo II, p. 355.
[4] José Presas, op, cit., p. 43.
[5] Ibidem. 177 y 178.
[6] Política Lusitana…, op cit., Tomo II, p. 451.
[7] Ibidem, Tomo II, p. 452.
[8] Ibidem, Tomo III, p. 4.
[9] Ibidem, Tomo III, p. 5.
[10] Ibidem, Tomo III, p. 13 – 15.
[11] Ibidem, Tomo III, p. 26 y 27.
[12] Ibidem, Tomo III, p. 56 – 57.
[13] Ibidem, Tomo III, p. 58.
[14] Ibidem, tomo III, p. 73-76.
[15] Ibidem, Tomo III, p. 77.
[16] Ibidem, tomo III, p. 88.

8 ¿Quién escribió el Plan? Parte 3



El 13 de octubre de 1812, el ministro de Relaciones Exteriores, Conde de las Galveas, escribió al Príncipe regente acerca de una conferencia que tuvo con Lord Strangford. En el relato de esta conversación aparece por primera vez una mención del plan de Buenos Aires de invadir Brasil. El párrafo es extenso pero muy ilustrativo pues incluye muchos conceptos similares a lo consignado por Contucci en el Plan de Operaciones. Lo que queda en duda es lo siguiente, ¿Tenían ya en Montevideo una copia del Plan de Operaciones y estaba incluido entre los documentos que acompañaban a esta misiva o, estas ideas emanadas desde el sitio de Montevideo dieron origen al Plan? También es posible que Contucci decidiera agregar a los papeles capturados una copia del Plan. Creo que es una cuestión que con los conocimientos actuales no podemos contestar. Transcribo parte de este informe:

Comencé por referir a lord Strangford las importantes noticias participadas en el oficio de D. Diego de Souza y documentos que lo acompañaban, y haciéndole ver lo evidente que era el plan elaborado por el gobierno de Buenos Aires para revolucionar al Brasil, comenzando por Río Grande, no fue difícil persuadirlo de que el armisticio tendiera más a facilitar este horrible proyecto, que a prevenirlo; le comuniqué la resolución en que Vuestra Alteza Real se encontraba de poner al tanto a la Junta de Buenos Aires de los abominables procedimientos de sus oficiales y empleados, en el intento de seducir a los vasallos de V.A. R. y perturbar la tranquilidad de los pueblos, de expedir las órdenes más positivas a los gobernadores y capitanes generales de las capitanías limítrofes para interrumpir toda Comunicación sospechosa con los habitantes de las provincias españolas que nos rodean y han erigido el estandarte de la rebelión contra su legítimo soberano y, finalmente, de mandar colocar sus tropas en las fronteras, en estado de poder ser utilizadas eficazmente en la defensa de las mismas y rechazar cualquier agresión abierta o simulada que pretendieran realizar para conseguir sus insidiosos y detestables fines. Lord Strangford reconoció la gravedad de las circunstancias en que nos encontrábamos y convino conmigo en escribir también a la Junta Suprema de Buenos Aires exponiendo la irregularidad de su comportamiento en nombre del gobierno británico. Estoy aguardando la carta para la Junta, que Será elevada a la real presencia de V. A. R. apenas esté lista e igualmente se trabaja en la expedición de las órdenes de V. A. R. para los gobernadores de sus capitanías limítrofes.[1]

Por si existen dudas de que Felipe Contucci estaba al tanto de estas cuestiones, en una carta fechada el 13 de noviembre de 1812 en Río de Janeiro enviada por Antonio de Villaloba Portugal al Conde de las Galveas menciona a la “Exhortación a los americanos brasileños”, (La Falla), y da cuenta de la presencia de Contucci en las fronteras portuguesas. Es otro escrito que transcribo algunos párrafos:

Por aviso fechado hoy V. E. me ordena que realice todas las diligencias para conseguir el original impreso titulado: Exhortación a los Americanos Brasileños en el idioma en que fue escrito, para remitírselo.
Y sobre esto quiero manifestar a V. E. que Sólo podré mandar pedir y preguntar por ello a la persona de confianza que me lo comunicó, cuando ella como me lo prometió me remita otro papel semejante, para dirigir la carta por el mismo portador, pues de otro modo no puedo comprometer el nombre y el secreto de un hombre honrado en esta materia, pues se trata con masones y revolucionarios de los cuales nadie quiere ser víctima. Agrego a esto que pienso que actualmente no está impreso, porque entonces sería ese el que hubiera llegado a mis manos, ni creo que se hiciera en español, pues su fin era seducir a los portugueses.
[]
Una colección de estos papeles, descubierta por la habilidad prudencia del capitán general y remitida en forma oficial a V. es más digna de crédito que un impreso, pues la ocultación de mano que hiere, hace al delito más grave y ciertamente convence y hará enmudecer cualquier opinión contraria, sobre la buena conducta de los insurgentes, porque son terribles, y ni siquiera S. A. se da cuenta de ello, aprovechándose ahora mucho el pesar que agobia al ejército —por tener que retirarse a los cuarteles— y del cerco que, según dicen, se ha puesto a nuestra frontera.
Ruego a V. E. que demuestre su celo y amor a la persona S. A. R. mandando secuestrar estos papeles, en secreto y sin han alardes de justicia. Que mande impartir todas las providencias directas o indirectas que V. E. conoce mucho mejor que yo, para que se ataje este mal de la comunicación con los rebeldes, pues en mi concepto toda la población de la Capitanía nos es fiel y todo el ejército odia a los insurgentes, pero debe mantenerse libre de la corrupción, no permitiendo que se enfrié el celo que tiene por los realistas españoles. De éstos escuché decir que un Felipe Contucci y D. Joaquín de la Paz vinieron a buscar refugio en las guardias portuguesas. Si llega a mi mano algún otro documento o respuesta con referencia a si este papel es o no impreso, tendré el honor de decírselo a V. E.[2]

Esta interesante nota demuestra la preocupación de la Corte de Portugal para conocer los impresos de Buenos Aires y también la presencia de Contucci en la frontera con Brasil.
En el capítulo anterior vimos que Contucci continúa en la frontera de la Banda Oriental y Brasil, en el campamento de Yaguarón, a comienzos de 1813, manteniendo su correspondencia con la Princesa Carlota. En estas misivas es donde anuncia un plan. En junio de 1813 fue derrotado por una partida comandada por Domingo French por lo que debió regresar a Brasil. En efecto, el 26 de junio de 1813 escribió una carta a la Princesa Carlota desde Río Grande, al sur del Brasil, donde le comunica que fue derrotado por las tropas de Domingo French y que intenta dirigirse a Montevideo.[3]

Dejamos a Contucci en Río Grande, pronto lo encontraremos nuevamente, y seguimos con los informes que llegaban a Río de Janeiro desde la Banda Oriental que nos ilustra del pensamiento realista y las ideas que tenían de los patriotas que ellos llamaban insurgentes.
En una memoria escrita por Bento López el 13 de septiembre de 1813, relata algunos acontecimientos del sitio de Montevideo, la desinteligencia de Artigas y Sarratea, y desliza observaciones que me remiten a ciertas partes del Plan. Transcribo algunas frases:

[…] a causa de la sublevación del estúpido y grosero Artigas con sus orientales, las tropas y el resto de los del partido occidental [los porteños] se encuentran con un veneno terrible que bien se deja ver, pero todo esto no se divulga, con el propósito de tomar la plaza,

Luego describe la penosa situación de los sitiados y continúa refiriéndose a Artigas:

Éste despachó el 6 de agosto uno de sus oficiales, en carácter de comerciante o aparentándolo a observar los movimientos de este gobierno y llevar 200 rifles o carabinas de la caballería que acá facilitaba un inglés a un comerciante que estaba en contacto con el citado Artigas. El nombrado también recibe noticias de Río Pardo, pues apenas llegué al lugar del sitio, también se hizo presente un porteño que había estado en Río Pardo con cartas para Artigas, en que le informaban de un conato de sublevación que allí hubo, en que se dieron vivas a la libertad, de modo que entre ellos se produjo un gran contento y decían que los portugueses ya tratan de sacudir el yugo tirano y hacerse compañeros nuestros,[4]

Estos conceptos también están vertidos en el Plan. En 8-3 dice:

Luego, inmediatamente, deben mandarse agentes en clase de comerciantes, o de otras maneras, a proporción de la magnitud de cada pueblo, a todos los destinos del Río Grande del Sud.

En 9-5 escribe sobre las disposiciones para lograr la deserción de tropas portuguesas:

Antes de proceder a la disposición de la libertad de los esclavos, debe haberse dispuesto los ánimos, haciendo publicar en todas las divisiones y pueblos, donde haya tropas portuguesas del partido, que desde la fecha de aquella publicación, se les asigna, tanto a las tropas como a sus correspondientes oficiales, los mismos sueldos que gozan las nuestras, cuyos abonos serán satisfechos por cuenta de nuestros fondos y sin demora alguna, mensualmente.

Las coincidencias de esta memoria y lo consignado por Contucci en el Plan son muy significativas. Tenemos que tener en cuenta que en la fecha de enviarse este escrito, el escriba también estaba en el sur del Brasil y posiblemente conocía este informe.
El 17 de diciembre de 1813, el jefe de policía de Río de Janeiro, Paulo Fernández de Viana, informa al Príncipe Regente la llegada de Manuel de Sarratea como enviado de la Junta de Buenos Aires:

D. Manuel de Sarratea llegó ayer en la fragata inglesa y desembarcó esta mañana, según él dijo y hay quien afirma que lo hizo ayer.  […]  Declaró que venía a tratar de negocios públicos con el Conde de las Galveas a quien se tenía que dirigir para ello; me presentó su pasaporte firmado por los diputados del gobierno de Buenos Aires, con las nuevas armas que allí adoptaron y su leyenda; en el pasaporte aclara que viene a tratar de negocios públicos. […] Se retiró, y yo una hora antes ya sabía que los españoles aquí residentes y simpatizantes con la buena causa pensaban que su venida tenía por objeto espiar y estorbar cualquier conclusión favorable a los enviados de Montevideo y que por la salida de ellos es que se había proyectado este viaje. Me comprometí a mandar espiar sus pasos y sería buena la providencia que en la otra oportunidad tomé mediante el coronel Francisco Manuel. El proyecto de estos revolucionarios consiste, por ahora, en malquistar a los de Montevideo con nuestra corte y mostrarse como  mejores, pero lo que está asentado en acuerdo fundamental de la revolución es que apenas se consolide la de ellos, revolucionar las provincias del Brasil y hasta mismo separarse de Inglaterra cuando dejan de precisar de ella.[5]

Encontramos en este lugar, en la correspondencia de Viana, la idea de que los emisarios del Río de la Plata tienen posibilidad de usar los navíos ingleses para transportar a los emisarios diplomáticos que figura en el Plan en 4-5:

[…] se nos franquee por la corte de Inglaterra los auxilios de armamentos, y demás necesarios por los justos precios; que bajo el respeto de su bandera se conduzcan nuestros diputados a los parajes de ultramar donde se les destine; asimismo siempre que por el Río de la Plata tengan nuestros diputados o comisionados que desempeñar algunos encargos o conducciones de municiones, armamentos o caudales de esta Capital a la Banda Oriental; y en la misma forma cuando necesitemos sean conducidos bajo su bandera diputados nuestros, que se dirijan a la plaza de Montevideo con algunas proposiciones o avenencias,

Las nuevas armas a que se refiere Viana son las que había aprobado la Asamblea del año Trece, es decir el nuevo Escudo Nacional. Termina la nota con una referencia al Plan que llama: acuerdo fundamental de la revolución, donde ya aparece la idea de “revolucionar las provincias del Brasil, y separarse de Inglaterra. Cabe entonces la pregunta: ¿conocía Viana el Plan, o fue luego que con Contucci y Álvarez lo elaboraron? Mi impresión es que con estas ideas y con toda la información con que contaban las autoridades de Río de Janeiro, a comienzos de 1814 elaboraron el documento.

En diciembre de 1813 se encontraba en Río de Janeiro una misión de la sitiada ciudad de Montevideo encabezada por Mateo Magariños con el objetivo de recabar la ayuda portuguesa de la ciudad. Para ello pide al Príncipe tres proposiciones: 1. Ayudar con víveres y dinero, 2. Cerrar las fronteras entre Brasil y la Banda Oriental para que no puedan ingresar pólvora y armas los sitiadores y 3. Lograr una mediación del Príncipe Regente en lugar del embajador británico, Lord Strangford, a quien consideraban partidario de Buenos Aires.[6] Estas ideas, el entendimiento de Buenos Aires con Inglaterra también está expresado en el Plan.

En diciembre de 1813 y enero de 1814, en la corte de Río de Janeiro se encuentran los protagonistas de esta historia. En efecto, Manuel de Sarratea está en gestión diplomática enviado por Buenos Aires y tiene como destino final, Inglaterra. Su posición es que con respecto a la mediación con el Gobernador de Montevideo, Vigodet, sea garante Lord Strangford. Está Mateo Magariños, delegado de la sitiada ciudad de Montevideo, que reclama la mediación del Príncipe Regente y ayuda para la ciudad, sitiada y sus habitantes en situación penosa. Se encuentran también nuestros personajes, Felipe Contucci y Álvarez de Toledo. Todos ellos vigilados por el poderoso jefe de policía, Paulo Fernández de Viana. Entiendo que la reunión de los cuatro últimos puede haber sido dónde se gestó el Plan de Operaciones.

Analizando el texto del Plan, encontramos que coincide con los sentimientos de estos cuatro defensores de la causa realista. Sus sentimientos y su desesperación emergen de la letra del Plan. El desprecio hacia los armisticios, la inquina con Inglaterra y la mediación del Lord, la necesidad de ayuda a Montevideo, la pintura de los patriotas como desalmados sedientos de las cabezas realistas. En fin, creo que fue en esos momentos y con la colaboración de ellos que se elaboró el Plan. Porque en el Plan se encuentran los elementos que estaban en el conocimiento de todos ellos pero cada uno de forma incompleta, tenían una fracción de estos conocimientos. Es decir que con la reunión de lo que sabían parcialmente cada uno, se elaboró el Plan que tomó partes de lo manifestado en la correspondencia que figuraba en los archivos de Río de Janeiro y que ya analicé en detalle en el texto.

En una carta de Contucci a Viana del día 14 de Mayo de 1814 le comunica su desesperación ante la inacción del Príncipe Regente con respecto a la ayuda a Montevideo. Insiste en denigrar al general Diego de Sousa con las siguientes palabras: “realmente no existe un hombre más criminal, pues se atrevió a conspirar hasta contra Nuestro Amable Soberano” y más adelante anuncia su plan: “Mi plan es sencillo y de poco costo, de ningún compromiso, sumamente útil para este reino y de mucha gloria para S. A. R. el príncipe Regente.” Agrega que se dirigirá a Montevideo por asuntos comerciales y que si la ayuda a Montevideo tiene lugar, podría ser él portador de la noticia. Urge al príncipe la contestación pues entiende que “debe caer muy pronto en poder de los revolucionarios.[7]

 En de julio el Plan estaba terminado. Pero era tarde, ya vimos que el 23 de mayo de 1814 las tropas de Buenos Aires, al mando del general Alvear. En efecto, el 13 de julio había llegado la noticia de la toma de Montevideo por los porteños y Viana le comunica al Príncipe Regente la mala noticia y en esta carta encuentro la primera mención específica del Plan escrito y que el Príncipe Regente ya tiene una copia en su poder. Parte del texto, donde vemos los tópicos que forman parte del Plan y que preocupaban a la corte de Brasil es el siguiente:

 […] este prisionero vio en Canelones dos regimientos de negros que en su mayor parte eran del territorio portugués y ahora con la caída de Montevideo espera que muchos esclavos huyan y que todo lo que nos prometieron se convierta en una perfecta ilusión.
El plan consistía en poner entre Cerro Largo y Yaguarón, mismo en Borbón, alguna gente para que en una noche se pudiera aproximar a nuestra frontera, con cuyo descuido contaban. Sabían que el general de Río Grande luego de haber entregado muchas cajas (decían ellos) por dinero, había fijado edictos para que el 15 de enero del corriente todos se encontraran en sus cuerpos, pero que nada de esto se cumplía y difundían expresiones poco respetuosas y sumamente ofensivas contra el gobierno y la nación portuguesa, de modo que por obras y palabras se mostraban incitados a llevar su plan a todo el Brasil. Esto aunque ahora no se afirmara positivamente, está indicado en el plano general de esta revolución, en el papel que está en poder de S. A. R. Luego que aquí estalló la noticia de la caída de Montevideo, en los bares y corrillos se comenta esto mismo, como oído por los españoles de aquel territorio que aquí se encuentran y hasta dicen que ya repartieron papeles en el territorio de Río Grande formulando invitaciones y que mucha gente de los Dragones se pasó con ellos por el ventajoso sueldo que ofrecen y por lo mal que vivía en Río Grande.
Es por todo esto que se deben tomar con antelación providencias para asegurar y poner bajo vigilancia extrema nuestra frontera, interceptando toda comunicación que pueda resultar sospechosa. El publicar allí un perdón para desertores es una medida indispensable para ver si se torna a ganar a la gente de Portugal, que allí se encuentra y se debe contar que en Porto Alegre y Río Grande, según manifestó el mismo prisionero de Canelones, hay gente que se entiende con ellos y que habla favorablemente y formula elogios de su mejor situación y que según dicen los informa de todos los movimientos, lo que también es preciso examinar.

Ya está el Plan en manos del Príncipe Regente, pero el principal objetivo del escrito, que era la ayuda a Montevideo, no podía ser realizado. Es entonces que se decide llevar el Plan a España, donde Fernando VII ya estaba instalado en el trono y solicitar una expedición de España para reconquistar los territorios perdidos del Río de la Plata.

Un último documento es citado por Ruiz Guiñazú proveniente del Archivo de la Princesa Carlota Joaquina. La ortografía es la original.

El 8 de Octubre tube la complacencia de besar la mano a mi Monarca y querido Ermano de V. A. después que ya havia leído el Pliego con que la bondad de V. A. R, me honró; y haviéndolo cumplimentado lleno del mayor gozo, tubo Su Majestad la bondad de escucharme con las más vibas demostraciones de gusto, sobre todos los puntos que recité, y demás que me interrogó en cumplimiento de mi encargo y dever.[8]

Según esta carta, el 8 de octubre de 1814, Álvarez de Toledo había entregado el Plan al rey Fernando VII repuesto en el trono como monarca absoluto, según otro párrafo de esta carta.
Resulta evidente, luego de lo expuesto en este capítulo que el Plan estaba confeccionado por partidarios monárquicos, posiblemente por Contucci, Álvarez de Toledo, Viana y Magariños en Río de Janeiro a comienzos de 1814. Que era funcional a los intereses de los realistas de Montevideo y que el Príncipe Regente y Lord Strangford no lo tuvieron en cuenta porque nunca llegó esa anhelada ayuda. Finalmente el intento de utilizarlo para convencer al rey Fernando de las estrategias supuestas de los patriotas de Buenos Aires y para que prepare una expedición militar contra estas provincias. Esa expedición se preparó pero finalmente partió hacia las costas de Venezuela y no llegó al Río de la Plata. Pero esa es otra historia.



[1] Ibidem, Tomo III, p. 91.
[2]  Ibidem, Tomo III, p. 95
[3] Ibidem, Tomo III, p. 106.
[4] Ibidem, tomo III, p. 121-122.
[5] Ibidem, Tomo III, p. 130 y 131.
[6] Ibidem, Tomo III, p. 140.
[7] Ibidem, Tomo III, p. 162 y 163.
[8] Enrique Ruiz Guiñazú, op. cit. p. 246.

miércoles, 8 de junio de 2011

5 ¿Por qué, cuándo y por quién fue escrito el Plan?



Vimos en los capítulos anteriores que el escriba pone en boca de Moreno acontecimientos futuros que sucederían un año después y posiblemente en años posteriores.  Acá seguiré a dos estudiosos, un historiador y un abogado y diplomático que se refirieron al Plan desde veredas distintas aunque ambos contribuyeron a aclarar aspectos antes ignorados del Plan. En efecto, me refiero a Carlos Segreti y Enrique Ruiz Guiñazú, cuyos trabajos ya fueron citados anteriormente.

Sabemos que la primera copia conocida del Plan fue encontrada por Eduardo Madero en el archivo de Sevilla mientras buscaba antecedentes para la construcción del Puerto de Buenos Aires. Sabemos que la letra es de Álvarez de Toledo según demostró Ricardo Levene. En el año 1896, Norberto Piñero publicó el Plan dentro de un trabajo que incluye diversas obras y escritos de Mariano Moreno, considerándolo verdadero. A partir de esa publicación se suscita una polémica acerca de la autoría del Plan que continúa hasta el día de hoy. Al lector interesado en conocer detalles de esta polémica recomiendo leer los libros publicados por los autores arriba mencionados y otros que detallaré en la bibliografía.

Pero se encontraron nuevas copias del Plan. En el año 1916, Francisco Silva publicó una copia del Plan Existente en la Biblioteca Nacional de Madrid. Esta copia tiene una introducción firmada por la Princesa Carlota con fecha del 26 de enero de 1815.[1] Una tercera copia se encontraba en manos de libreros  de Londres, Stevens, Sons y Stiles. Esta copia del Plan se encuentra en la actualidad en la biblioteca de la Universidad de Michigan y posee una  aclaración muy importante que analizaré más adelante en este capítulo.[2]  Una cuarta copia se encuentra en el Museo imperial de Petrópolis, en Brasil, de letra de un funcionario de Montevideo.[3] Ricardo Levene encontró una nueva copia del Plan (la quinta) en el Archivo General de la Nación que tiene la particularidad de tener anotaciones al margen en portugués, esta copia fue enviada por la Embajada Argentina en Portugal.[4]

Entonces, lo curioso es que ninguna copia fue encontrada en territorio del Río de la Plata. Fueron encontradas en Brasil, España y Portugal. Pero además, las notas adjuntas a estas copias datan de 1814 y 1815.

Analizaremos primero las “Advertencias” que anteceden la copia que se encuentra en la Universidad de Michigan y de la que Ruiz Guiñazú publicó en su libro una fotografía.[5] También en la obra de Segreti existe una trascripción de esta Advertencia.[6]
La Advertencia comienza diciendo que:

“Hallándome en la corte de Río de Janeiro asociado al caballero […] don Felipe Contusi, vecino de Montevideo y comisionado diplomático por aquel gobierno, y yo de su secretario solicitando no sólo auxilios para aliviar aquel pueblo, sino tratando de […] ver cómo podíamos enredar y enemistar dicho gabinete con el gobierno de Buenos Aires […] me fue remitido de Buenos Aires, para el dicho plano […] y habiendo venido dicho papel tan oportunamente, y tan consecuente a nuestras ideas de enemistar el dicho gabinete con la junta de la capital, luego inmediatamente fue presentado el mismo original a S. A. R. el Príncipe Regente, y a la Sra. Princesa y demás Ministros de nuestra parcialidad, copias que para el efecto se tradujeron al idioma portugués, sólo para enconar los ánimos de todos aquellos que podían sernos útiles a nuestros designios […] y hallándonos en estado de conseguir mucho, sucedió la fatal pérdida de la Plaza que paralizó todos nuestros designios, y entonces fue cuando se determinó pasase yo a las cortes de España conduciendo pliegos reales de aquella corte para S. M. C.”[7]

Luego de describir la forma en que adquirió la copia del Plan que ya conocemos, termina la Advertencia con esta frase:

“Tal es el motivo de haber venido a mi poder el dicho papel del que he hecho siempre el mejor uso para nuestro beneficio, y también presenté copias al Ministro de Estado y de Indias en el año 1814.” [8]

Trascribí partes completas de este documento pues nos brinda importantes datos acerca del camino que recorrió el Plan de Operaciones y porqué se encontraron copias en Brasil y en España.

La Advertencia está escrita en primera persona por el secretario de Felipe Contucci. Primero: Quién es este secretario. Por la frase final podemos saber que se trata de Álvarez de Toledo, que fue quien llevó el Plan al ministro de Fernando VII, como veremos enseguida. Segundo: Álvarez de Toledo escribió que, junto con Contucci intentaron enemistar a la Corte de Portugal, todavía radicada en Río de Janeiro, con el gobierno de Buenos Aires y así conseguir el envío de tropas brasileras en contra de los sitiadores de Montevideo pero, mientras duraban estas gestiones, se tuvo la noticia de la caída de Montevideo lo que hacía inútil las gestiones. Tercero: nos dice que viajó a España y presentó copias al Ministro de Estado de Indias, cosa que en efecto, concretó Álvarez de Toledo.

Para comprender esto es necesario relatar brevemente el contexto histórico de Europa y del Río de la Plata. En España, Fernando VII había retornado al trono luego de la derrota de Napoleón en Marzo de 1814. En cuanto a Montevideo, el segundo sitio comenzó en octubre de 1812 y terminó con la ocupación de la ciudad el 23 de mayo de 1814 por tropas de Buenos Aires. Es decir que la Advertencia posiblemente haya sido escrita desde España en 1815, una vez que Álvarez de Toledo entregara el Plan al ministro de Fernando VII.

Esta nota escrita por Álvarez de Toledo afirma expresamente que el Plan fue usado para enemistar a la corte de Portugal con Buenos Aires y así socorrer a Montevideo y que, dadas las incongruencias del Plan que hemos visto en los capítulos anteriores con la realidad de los problemas que tenía la Junta de Buenos Aires en el momento en que supuestamente fue escrito el Plan, la gran cantidad de espacio dedicado a la situación de Montevideo y los capítulos escritos con el objeto de insurreccionar el sur de Brasil y la conquista de Río Grande, puedo concluir que pudo haber sido concebido por Felipe Contucci y escrito por Álvarez de Toledo para los fines que consigna la Advertencia: conseguir ayuda para la defensa de Montevideo.

Continuamos entonces con la actuación de la dupla, Contucci y Álvarez de Toledo. Para construir este relato haré uso de la publicación del Archivo General de la Nación: Política Lusitana en el Río de la Plata.[9] En esta colección de documentos se encuentra publicada la quinta copia conocida del Plan de Operaciones y en el Archivo pude ver el original, escrito en castellano pero con interesantes apostillas al margen manuscritas en portugués, que comentaré más adelante.

Es importante conocer cómo llegó esta nueva copia a la Argentina. La colección de documentos provenientes de la corte portuguesa residente en Río de Janeiro conocida como Colección Lavradío, fue adquirida por la Legación Argentina en Lisboa y proviene de archivos particulares del Marqués de Lavradío. Un antepasado del Marqués tuvo el cargo de Mayordomo Mayor del rey Joao VI. Cuando la corte volvió a Lisboa, llevó consigo esos papeles. Fueron adquiridos por la Legación Argentina y finalmente donados al Archivo General de la Nación.[10] Abarcan documentos desde 1808 hasta 1820 y muchos se relacionan con el tema que nos ocupa.

Hechas estas aclaraciones volvamos a Contucci. Aparece establecido en un campamento en la frontera entre Brasil y la Banda Oriental. Desde allí entabla una interesante correspondencia con la Princesa Carlota. En una carta fechada el 4 de enero de 1813 en el campamento instalado sobre el río Yaguarón, escribe la siguiente frase que me recuerda a pasajes del Plan de Operaciones:

“Más como si llega a realizarse el plan principiado, y aun fuera de este caso, para continuar las empresas que sucesivamente me sugiera la vehemencia con que tengo la honra de emplearme en el augusto servicio de V. A. R., se me han de presentar graves inconvenientes en razón de la falta de oficiales expertos e idóneos que me ayuden, y contribuyan al buen éxito de las operaciones,”[11]

Vemos que Contucci sigue siendo partidario y correspondiente con la Princesa Carlota y está dispuesto a combatir a los patriotas de Buenos Aires y la Banda Oriental, estos últimos comandados por Artigas. Además que yo resalté en negritas las palabras Plan y operaciones. Esto no prueba nada pero es sugestivo.
El 12 de febrero escribe nuevamente a la Princesa lamentándose de la retirada de las fuerzas portuguesas de la fortaleza de Santa Teresa y agrega: “hallándome con el sentimiento de ver aun sin presuntas de realización el plan que en mi anterior hice presente.”[12]

El campamento fue atacado por las fuerzas patriotas comandadas por Domingo French en junio de 1813 y las tropas realistas reunidas por Contucci fueron derrotadas por lo que se debió abandonar el campamento de Yaguarón.[13]  

En marzo de 1814 encontramos a Contucci en Río de Janeiro donde establece un contacto epistolar con el Intendente General de Policía, Paulo Fernández de Viana. En una carta a Viana del 14 de marzo de 1814 le anuncia la posible caída de Montevideo. Por ese motivo le explica que: “Mi plan es sencillo, de poco costo, de ningún compromiso, sumamente útil para este reino y de mucha gloria para S. A. R., el Príncipe Regente Nuestro Señor.” Nuevamente el Plan.

Continúa la misiva con una frase que me llamó la atención cuando leí el Plan de Operaciones. No me extrañó que el supuesto escriba diga acerca de Diego de Souza, que comandó la invasión portuguesa a la Banda Oriental en 1811, lo siguiente: “lleno de vicios, mal visto de todos, adusto y de poco concepto público, venal escandaloso, apegado al interés y al negocio”. Dudo que Moreno conociera el carácter de Souza.

En la carta Contucci escribe acerca de Diego de Souza: “no existe un hombre más criminal, pues se atrevió a conspirar hasta contra Nuestro Amable Soberano.” [14]

El 20 de abril de 1814, Andrés Álvarez de Toledo le envía a Viana una nota de la que extractaré algunos párrafos significativos: “Remito a V. Sa. una copia, sacada de la copia del original, que el 2° jefe del ejército de Artigas…” Esta frase nos resulta conocida a los que estudiamos alguna de las cinco copias del Plan. Pero más significativa es la siguiente:

“Mi plano en consecuencia, no sólo no compromete la dignidad y el decoro de S. A. R. no falta a la buena fe del armisticio, que por intervención de Inglaterra hizo este gabinete con la capital de Buenos Aires por las relaciones de alianza e intereses que con aquella los une mutuamente; sino que también para verificarlo, no se necesitan ni tropas, ni dinero, ni algún otro auxilio que sea gravoso. Y por el contrario es el plano, además de facilísimo, el más humano y beneficioso, propio al carácter de S. A. R. para salvar los derechos de su Augusto Hermano (y mi Monarca)) Fernando 7° e igualmente de la Sra. Princesa su Augusta Esposa, y sucesores.”[15]

La palabra plano está repetida dos veces y coincide con la copia que el mismo Álvarez de Toledo escribió y que se encuentra en el Archivo de Sevilla. Además repite lo que Contucci había escrito el 14 de marzo: un plan sencillo y sin costos.

Pero el 23 de mayo de 1814 las tropas de Buenos Aires, al mando de Alvear, toman la ciudad fortificada de Montevideo. Entonces el plan de Contucci y de Álvarez de Toledo, que pretendía llevar auxilios portugueses a los realistas sitiados en Montevideo  queda en la nada.

En el próximo capítulo veremos cuáles fueron las fuentes que usaron Contucci y Álvarez de Toledo para redactar el Plan. Veremos que se basaron en informes y correspondencia que llegaban a la corte de Río de Janeiro. Algunos de estos escritos fueron tomados en cuenta para redactar el plan y son muy posteriores al 30 de agosto de 1810.




[1] Carlos A. Segreti, op. cit. p. 21.  También en Ruiz Guiñazú, p. 227.
[2] Enrique Ruiz Guiñazú, op. cit. p. 228.
[3] Ibidem, p. 237.
[4] Carlos A. Segreti, op. cit. p. 57.
[5] Enrique Ruiz Guiñazú, op. cit. p. 228.
[6] Carlos A. Segreti, op. cit, p. 100 y 101,
[7] S. M. C. Su Majestad Católica, es decir Fernando VII.
[8] Las negritas son mías.
[9] Política Lusitana en el Río de la Plata, Archivo General de la Nación, Colección Lavradío, Buenos Aires, 1961-1964.
[10] Ibidem, Tomo I, p. IX – X.
[11] Ibidem, Tomo III, p. 98.
[12] Ibidem, Tomo III, p. 101.
[13] Ibidem, Tomo III, p. 106.
[14] Ibidem, Tomo III, p. 162.
[15] Ibidem, Tomo III, p. 176-177.